Beni Rodríguez ha dedicado 35 años de su vida a Armasport, donde empezó como dependienta. En 2011 asumió el reto de convertirse en su propietaria.

Fuente: La Opinión de Tenerife

Cuando de una persona se dice que es “de armas tomar”, se hace referencia a que es decidida, arriesgada, valiente; dispuesta a lo que sea y sin temor a las consecuencias que acarreen sus actos porque los realiza con la plena convicción de caminar por la senda acertada. Esa definición se ajusta como anillo al dedo para Beni Rodríguez, una mujer hecha a sí misma, una luchadora nata que arriesgó su capital y patrimonio en 2011 para hacerse con las riendas de Armasport, un negocio en el que había entrado a trabajar como ayudante de dependienta en 1982, con 18 años recién cumplidos y aún estudiante de idiomas. Desde ese primer puesto de trabajo, ascendió a dependienta, encargada de tienda y luego gerente, hasta convertirse en empresaria y propietaria de la marca, de una sociedad a la que le ha dedicado su esfuerzo, atención y desvelos durante los últimos 35 años de su vida.

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